El encanto del amanecer urbano
Cuando la ciudad apenas bosteza, la luz dorada suaviza contornos y alarga sombras, creando un escenario perfecto para mover el cuerpo con intención. Practicar temprano mejora el ánimo, regula la atención y fortalece la constancia; además, las alturas ofrecen aire más fresco, silencio relativo y esa perspectiva que recuerda lo esencial.